Claraboyas en Burgos Capital

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Calcula el coste aproximado de intervenir en una claraboya

El estimador calcula un coste orientativo según tamaño, tipo de intervención, estado del perímetro y dificultad de acceso. El precio definitivo se confirma tras una revisión gratuita en cubierta.

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Diagnóstico y presupuesto por escrito

La revisión gratuita es el primer paso para diferenciar filtración, condensación o rotura de la cúpula. Durante la visita comprobamos la claraboya, el remate perimetral, el zócalo, los solapes y la estanqueidad de la impermeabilización. El presupuesto escrito incluye alcance exacto, materiales (EPDM, lámina SBS, selladores, remates), plazos y garantía según intervención. Normalmente respondemos y coordinamos visita en 24–48 horas laborables.

    Qué revisamos antes de reparar o sustituir

    Antes de proponer un cambio, revisamos remates, perímetro, impermeabilización del encuentro, apertura, material translúcido y posibles problemas de condensación. En muchas cubiertas el fallo real está en el encuentro, no en la pieza, y se resuelve con una buena impermeabilización perimetral. Cuando la cúpula está fisurada, deformada o la apertura no cierra, sí conviene sustituir parcial o completamente. Entregamos diagnóstico y presupuesto por escrito, detallando alcance, materiales y garantía.

    Cuándo reparar o cambiar una claraboya en Burgos Capital

    Las señales de que una claraboya o su perímetro están fallando son bastante claras. Aparecen manchas alrededor del hueco, el yeso se abomba y el gotero coincide con lluvia o viento lateral. Se nota entrada de aire frío en días de helada, la cúpula translúcida ha perdido transparencia o amarillea, y el sellado perimetral está cuarteado. También vemos remates perimetrales deformados, tornillería degradada u óxido, y una claraboya practicable que ya no cierra ni asienta la junta. En otras ocasiones el agua entra por el encuentro con la cubierta, en el solape con la membrana bituminosa, dejando marcas en el zócalo o el pretil del lucernario.

    Diferenciar si basta una reparación puntual o conviene un cambio completo es clave. Cuando el problema es un sellado reseco, un remate suelto o un solape mal ejecutado, suele resolverse saneando el perímetro y rehaciendo la impermeabilización del encuentro. Si la cúpula de policarbonato o metacrilato está fisurada, deformada por calor, opaca, con condensación interior persistente o la apertura practicable no cierra por holguras estructurales, la claraboya está agotada. En esos casos compensa sustituir la pieza translúcida o el conjunto completo. También recomendamos cambio cuando los anclajes están corroídos, el zócalo presenta movimiento o hay un puente térmico que seguirá generando gota fría.

    El clima local somete a las claraboyas a ciclos duros. Las heladas frecuentes entre noviembre y marzo castigan juntas y sellados, que se retraen y se abren con el frío. Luego, con el sol, las dilataciones remueven el remate perimetral y fatigan la lámina SBS o la membrana EPDM de los encuentros. La lluvia lateral de otoño e invierno puede empujar agua bajo remates levantados, y el viento incrementa la presión en el perímetro. Además, los cambios térmicos aceleran el envejecimiento del policarbonato y del metacrilato, provocando microfisuras o pérdida de transparencia. Si no existe rotura capilar correcta, el agua puede migrar hasta el hueco.

    Detectamos patrones según el tipo de inmueble. En viviendas con cubierta inclinada, los problemas aparecen en claraboyas antiguas sobre teja con remates improvisados y sellado elástico degradado. En terrazas transitables, el fallo típico es el solape insuficiente de la membrana bituminosa con el zócalo, o un remate metálico corto. En comunidades, lucernarios de gran formato presentan tornillería floja y policarbonato alveolar muy envejecido. En naves industriales, es común el metacrilato fisurado, juntas resecas y condensación por puentes térmicos. En cubiertas planas, la impermeabilización del encuentro suele ser la causa, más que la pieza, y conviene revisar el soporte, pendientes y sumideros cercanos antes de decidir.

    ¿Reparar, cambiar una parte o sustituir completa?

    No todas las claraboyas con problemas necesitan la misma intervención. A veces el fallo está en el sellado del perímetro, otras en la cúpula o en el cierre, y en algunos casos ya compensa montar una claraboya nueva con un encuentro mejor resuelto.

    Ahora

    El problema puede estar localizado en el sellado perimetral, el remate o un ajuste de cierre. Aún no hay daño extendido en el soporte ni en los acabados interiores. Es habitual ver marcas superficiales en el zócalo o pequeñas aureolas en el techo. Una intervención contenida puede restituir estanqueidad y cortar la filtración o la entrada de aire.

    • Problema localizado.
    • La pieza principal aún puede aprovecharse.
    • Intervención más contenida y rápida.

    1 mes sin actuar

    La humedad empieza a marcar el perímetro, aparecen manchas en el techo y la pintura se abre. El sellado envejecido se degrada más con heladas y cambios térmicos. La condensación se repite en mañanas frías y puede oxidar tornillería. El goteo con lluvia lateral se hace más frecuente y molesto.

    • El perímetro empieza a degradarse más.
    • Se repite la entrada de agua o la condensación.
    • Puede dejar de bastar un simple ajuste.

    3 meses sin actuar

    Los remates se levantan parcialmente y el agua encuentra caminos más rápidos. Las manchas se expanden, aparece moho y el yeso se descascarilla alrededor del hueco. La pérdida térmica aumenta por entradas de aire, generando más condensación interior. Se dificulta una reparación mínima y empieza a ser necesario rehacer el encuentro.

    • Mayor deterioro en remates y acabados.
    • Más riesgo de moho y pérdida térmica.
    • La reparación ya suele ser más amplia.

    6 meses o más

    El daño se extiende a soporte y acabados, pudiendo afectar al zócalo y a la impermeabilización cercana. Se deforman remates, la cúpula puede fisurarse por tensiones y la tornillería se degrada. La humedad persistente acelera el deterioro y los costes suben por tener que sanear más superficie. Suele requerirse una intervención más amplia, incluso sustitución completa del conjunto.

    • Daño extendido en el encuentro o en la pieza.
    • Más probabilidad de sustitución completa.
    • Mayor coste y alcance de la intervención.

    Diagnóstico de filtración y condensación

    Para distinguir filtración real de condensación interior, observamos cuándo y cómo aparece el agua. Si solo gotea en lluvia o con viento lateral, suele ser filtración por remate o solape. Si aparecen gotas por la mañana, sin lluvia, con cristales empañados y agua que corre por la cara interior de la cúpula, es condensación. La ventilación y la calefacción influyen: al ventilar, la condensación disminuye; la filtración no. Las manchas con aureola irregular alrededor del hueco o en el pretil apuntan a entrada por el encuentro. En cambio, chorreos limpios desde tornillería o cúpula sugieren fisura o rotura del cuerpo translúcido.

    En la visita, el técnico revisa la cúpula y su material (policarbonato, metacrilato o vidrio laminado), el marco, el zócalo y el remate perimetral. Comprueba solapes con lámina SBS o membrana EPDM, continuidad de la impermeabilización del encuentro y estado del soporte. Verifica apertura, bisagras, cierres y ajustes de una claraboya practicable. Inspecciona tornillería, juntas, sellados elásticos y posibles puentes térmicos, buscando marcas de agua o sales. Se toman medidas, fotos y se contrasta con el CTE DB-HS1, que exige estanqueidad y correcta evacuación, para proponer una solución compatible con la cubierta y la claraboya existente.

    No se puede presupuestar bien sin ver la claraboya y la cubierta que la rodea porque el origen del problema cambia el alcance. Un sellado resecado puede resolverse con saneado y sellador de poliuretano; un mal encuentro requiere rehacer remates y solapes. Si el soporte está inestable, hay que reforzarlo antes de intervenir. Además, el acceso, la pendiente, la existencia de barandillas o líneas de vida, y la compatibilidad de materiales condicionan tiempos y sistemas. Un diagnóstico in situ evita sorpresas, define si es reparación de perímetro, sustitución de cúpula o cambio completo, y permite fijar una garantía por escrito realista.

    Errores comunes del propietario son volver a sellar por encima sin levantar remates ni comprobar solapes, creando parches que duran poco. También se confunde condensación con gotera, se pinta la mancha y reaparece al primer frío. A veces se sustituye la claraboya entera cuando el problema era el perímetro, gastando de más. O al revés: se cambia solo la cúpula pero el remate perimetral sigue fallando y el agua entra por el encuentro. Un técnico con experiencia reconoce estos patrones, revisa el soporte y el zócalo, y prioriza resolver la causa, no solo el síntoma visible en el interior.

    Tipos de intervención

    Tipos de claraboya y soluciones

    No todos los problemas obligan a cambiar la claraboya completa. A veces el fallo está en el sellado, otras en la cúpula, y en algunos casos conviene sustituir todo el conjunto para recuperar estanqueidad, aislamiento y funcionamiento.

    Reparación puntual

    Una reparación puntual encaja cuando la claraboya está estructuralmente sana y el fallo se limita al perímetro. Suele consistir en sanear el soporte, rehacer el remate perimetral, recrecer el zócalo si falta altura, y ejecutar una impermeabilización continua con lámina SBS o membrana EPDM, sellando encuentros y tornillería con poliuretano. También se corrigen tapas de remate, se reponen solapes y se ajusta la apertura si es practicable. Si hay pequeñas fisuras en el sellado, se retira por completo y se aplica sellado elástico nuevo. Esta intervención devuelve estanqueidad y corta la filtración sin reemplazar la cúpula translúcida.

    • Remate perimetral deteriorado.
    • Sellado envejecido o entrada localizada de agua.
    • La pieza principal aún está en condiciones razonables.

    Cambiar solo la cúpula

    Conviene sustituir solo la cúpula o cuerpo translúcido cuando la base y el marco están bien, pero el material ha envejecido. Es frecuente en policarbonato alveolar amarilleado, metacrilato fisurado por UV o granizo, o vidrio laminado con butiral degradado en el borde. Se mide la pieza, se comprueba compatibilidad de anclajes y se instalan juntas nuevas para evitar entrada de aire. Aprovechamos para revisar el sellado perimetral y el remate, ajustando bisagras y cierres en claraboya practicable. Esta solución recupera luz y estanqueidad con menor coste y sin tocar la impermeabilización del encuentro si está en buen estado.

    • Fisura, amarilleo o pérdida de transparencia.
    • La base o el perímetro aún pueden aprovecharse.
    • Útil cuando el problema está en el cuerpo translúcido.

    Sustitución completa

    Recomendamos sustituir toda la claraboya cuando hay deformación del marco, holguras que impiden cerrar, corrosión de fijaciones, puentes térmicos persistentes o filtración mixta perímetro-cúpula. También si el encuentro con la cubierta está mal resuelto y conviene replantearlo completo con nuevos remates y zócalo. En estos casos instalamos un conjunto nuevo con cúpula de policarbonato compacto o vidrio laminado, remates metálicos adecuados y una impermeabilización de perímetro compatible. Se corrige el soporte, se garantizan solapes y alturas, y se mejora la eficiencia térmica. La intervención incluye prueba de cierre y drenajes, dejando el lucernario listo y documentado en garantía.

    • Fallo general del conjunto.
    • Problemas repetidos de cierre, estanqueidad o condensación.
    • Mejora de aislamiento, remates y vida útil.

    Materiales y tipos

    La elección entre claraboya fija y practicable depende del uso. La fija prioriza estanqueidad y rendimiento térmico, adecuada en cubiertas frías y lucernarios sin necesidad de ventilación. La practicable facilita aireación y acceso puntual, pero requiere un buen cierre y mantenimiento de juntas. En materiales, el policarbonato compacto ofrece resistencia al impacto y buena transmisión luminosa; el alveolar aísla mejor pero envejece antes. El metacrilato es claro y económico, aunque más sensible a UV. El vidrio laminado aporta durabilidad, seguridad y mejor comportamiento frente a condensación cuando se combina con marco térmico, siempre considerando peso y anclajes.

    • Claraboya fija o practicable.
    • Policarbonato, metacrilato o vidrio laminado.
    • Elección según uso, cubierta y exigencia térmica.

    Precios y presupuestos de claraboyas

    El precio de intervenir en una claraboya depende del tipo (fija o practicable), del tamaño y del acceso a la cubierta. Influyen el estado del perímetro, si hay que recrecer zócalo, rehacer remate perimetral o impermeabilizar el encuentro con lámina SBS o EPDM. No cuesta lo mismo un ajuste de sellado que la sustitución de una cúpula o un cambio completo con nuevos remates metálicos. También condiciona el soporte existente, la pendiente, si hay que retirar acabados interiores y la necesidad de medios de seguridad. Una revisión previa permite definir alcance real, partidas y una garantía proporcionada.

    Reparar suele ser la opción más contenida: saneado, sellador de poliuretano y remate reajustado. La sustitución parcial se centra en cambiar la cúpula translúcida, juntas y tornillería, manteniendo marco y zócalo si están correctos. El cambio completo incluye nueva claraboya, remates, impermeabilización de perímetro y ajuste del soporte. Cada paso añade materiales y horas de trabajo, por eso el rango económico es diferente. La forma más fiable de comparar es pedir el alcance detallado: qué se repara, qué se sustituye y cómo se resuelve el encuentro con la cubierta, incluyendo pruebas de cierre y estanqueidad.

    Los presupuestos demasiado baratos suelen omitir partidas críticas. A veces no incluyen remates metálicos, recrecidos de zócalo, ni la impermeabilización continua del encuentro con solapes mínimos recomendados. O proponen volver a sellar por encima sin sanear soporte ni retirar sellados viejos, lo que dura poco con heladas y cambios térmicos. También es frecuente que no contemplen compatibilidad entre cúpula y material de la cubierta, generando tensiones y nuevas fisuras. Pedir que se detalle sistema, materiales (lámina SBS, EPDM, sellador de poliuretano) y garantías evita sorpresas, y permite comparar propuestas en igualdad técnica y no solo por precio.

    Para interpretar un presupuesto de claraboya, revisa que aparezcan: protección y acceso, saneado del soporte, remate perimetral, impermeabilización del encuentro con solapes, suministro de cúpula o claraboya, juntas y tornillería, pruebas de estanqueidad y gestión de residuos. Debe especificar si es reparación, sustitución de cúpula o cambio completo, con plazos y garantía por escrito. Señales de poca definición son frases genéricas sin detallar materiales, ausencia de mediciones o no mencionar compatibilidades. Una propuesta clara debe indicar alturas de zócalo y remates, y cumplir CTE DB-HS1. Según alcance, nuestra garantía va de 2 años a 10 años.

    Los precios en Burgos Capital dependen del tipo de claraboya, del acceso, del estado del perímetro y del alcance real de la intervención. La siguiente tabla muestra rangos orientativos.

    TrabajoPrecio desde
    Reparación de sellado o remateDesde 180 €
    Cambio de cúpula o pieza translúcidaDesde 250 €
    Sustitución completa de claraboyaDesde 450 €
    Nueva instalación de claraboyaDesde 650 €
    Revisión técnica y diagnósticoGratuito

    La revisión técnica es gratuita y el presupuesto se entrega por escrito antes de comenzar cualquier trabajo en Burgos Capital

    Estimador

    Calcula el coste aproximado de intervenir en una claraboya

    El estimador calcula un coste orientativo según tamaño, tipo de intervención, estado del perímetro y dificultad de acceso. El precio definitivo se confirma tras una revisión gratuita en cubierta.

    Coste estimado en Burgos Capital
    Orientativo · El precio definitivo requiere revisión
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    Durabilidad y mantenimiento de claraboyas

    Una claraboya bien instalada y correctamente rematada puede durar muchos años. El policarbonato alveolar suele ofrecer entre 10 y 15 años en buenas condiciones, mientras que el policarbonato compacto puede alcanzar 12–20 años por su mayor resistencia. El metacrilato rinde entre 8 y 12 años, dependiendo de exposición y mantenimiento. Un vidrio laminado, con marcos y remates adecuados, supera con frecuencia los 20 años. Estas duraciones requieren que el encuentro esté bien impermeabilizado, sin puentes térmicos y con un sellado elástico compatible con los movimientos de la cubierta y del lucernario.

    Acortan la vida útil los rayos UV, las heladas repetidas, las juntas resecas y remates deficientes. También los puentes térmicos que generan condensación interior, el granizo o golpes accidentales y la falta de mantenimiento preventivo. Un sellado inadecuado o materiales incompatibles (por ejemplo, disolventes sobre policarbonato) provocan fisuras y pérdida de transparencia. La falta de altura de zócalo y solapes mínimos insuficientes favorecen entradas de agua. Un control anual permite detectar microfisuras, tornillería suelta y envejecimiento del sellado antes de que se conviertan en una gotera en claraboya.

    Una garantía seria en claraboyas debe cubrir estanqueidad del encuentro, estabilidad de remates, integridad de la cúpula y correcto funcionamiento de la apertura. En sellados o ajustes puntuales, la garantía habitual es de 2 años. En sustituciones parciales y encuentros impermeabilizados con sistemas compatibles, ofrecemos 5 años. En soluciones completas con replanteo del perímetro y materiales de sistema, la garantía puede llegar hasta 10 años. Todas las garantías se entregan por escrito y condicionadas a un uso y mantenimiento razonables conforme al CTE DB-HS1.

    El mantenimiento mínimo recomendable incluye revisión anual de juntas y sellados, limpieza suave de la cúpula para mantener luz y detectar microfisuras, y control de condensación en épocas frías. Conviene comprobar tornillería, tapas y bisagras en claraboya practicable, ajustando cierres si hay holguras. También revisar el remate perimetral y los solapes con lámina SBS o EPDM, asegurando continuidad y altura de zócalo. Tras temporales de lluvia lateral o granizo, es prudente una inspección visual para prevenir filtraciones de agua y humedades en techo.

    Como trabajamos

    Proceso de trabajo con claraboyas en Burgos

    Paso 01
    Revisión técnica en Burgos Capital
    Un técnico acude a cubierta y revisa claraboya, material translúcido, perímetro y remates. Comprueba soporte, zócalo, solapes y signos de filtración o condensación interior. Toma fotos y medidas, y anota compatibilidad de materiales y accesos. Diferencia si el problema nace en la pieza, en el encuentro con la cubierta o en ambos. Con esa información, define alternativas realistas de reparación o sustitución.
    Paso 02
    Diagnóstico del problema
    Se clasifica el fallo: filtración por remate, condensación por puente térmico, fisura del cuerpo translúcido, desajuste de apertura o deterioro del remate perimetral. Se evalúa la edad y estado de policarbonato, metacrilato o vidrio laminado. Se estudia la continuidad de la impermeabilización y los solapes con lámina SBS o EPDM. Se valora si procede reparar perímetro, cambiar cúpula o sustituir la claraboya completa. Todo queda documentado con fotos y notas técnicas.
    Paso 03
    Presupuesto por escrito
    Incluye el alcance exacto: reparación, sustitución parcial o cambio completo. Detalla materiales, remates metálicos, selladores, membranas y compatibilidades con la cubierta. Indica plazos de ejecución, medios de seguridad y condiciones de trabajo. Señala garantías por tipo de intervención, entre 2 y 10 años según sistema. Se entrega por escrito y es vinculante; cualquier imprevisto se comunica antes de ejecutar.
    Paso 04
    Preparación y reparación
    Se protege el área y se prepara el soporte, retirando sellados viejos y piezas sueltas. Se sanea el encuentro, corrigiendo pendiente, alturas de zócalo y bases de anclaje. Se rehacen remates y solapes con lámina SBS o membrana EPDM, asegurando continuidad. Se aplica sellado elástico compatible y se fijan tapas y tornillería al par recomendado. Se comprueban puntos singulares y se corrigen debilidades detectadas en la revisión.
    Paso 05
    Sustitución o montaje
    Si procede, se desmonta la pieza antigua y se monta la nueva claraboya o cúpula. Se colocan juntas nuevas, se ajusta la apertura y se verifica el asiento homogéneo. Se respetan alturas, solapes y la estanqueidad del encuentro con la cubierta. Se instalan remates metálicos compatibles y se sellan tornillos y encuentros. Finalmente, se limpia la zona y se comprueba la transmisión de luz del lucernario.
    Paso 06
    Revisión final y garantía
    Se testea el cierre, la practicabilidad y la estanqueidad perimetral. Se verifica la continuidad de la impermeabilización y el remate perimetral. Se revisan detalles como tapas, drenajes y rotura capilar. Se entrega parte fotográfico, recomendaciones de mantenimiento y garantía por escrito. Se explica qué cubre la garantía y los cuidados mínimos para preservar la instalación.

    Preguntas frecuentes sobre claraboyas en Burgos

    El coste depende de si se trata de un sellado o ajuste del remate, una sustitución parcial de cúpula y juntas, o un cambio completo con nuevos remates e impermeabilización. Las reparaciones de perímetro suelen ser más contenidas, mientras que una sustitución completa implica más materiales y horas. El acceso, la altura, el tamaño y el estado del soporte influyen en el precio final. Para comparar con criterio, el presupuesto debe detallar alcance, materiales y garantía. El precio definitivo se fija tras la revisión gratuita y el diagnóstico in situ.
    Si el problema está en el perímetro, el sellado o el remate, suele tener arreglo sin cambiar la pieza. Si la cúpula está fisurada, deformada, muy opaca, o la apertura practicable no cierra por holguras, conviene sustituir. Cuando hay puentes térmicos y condensación persistente, se estudia mejorar marco y remate, o cambiar el conjunto. Un diagnóstico técnico diferencia si basta una reparación puntual o si compensa una sustitución parcial o total. Ver la claraboya y su encuentro con la cubierta es imprescindible para decidir.
    El agua puede entrar por remates perimetrales levantados, juntas envejecidas o sellados cuarteados. También por fisuras en la cúpula de policarbonato o metacrilato, o por tornillería degradada. Un encuentro con la cubierta mal resuelto, sin solapes suficientes de la lámina SBS o EPDM, permite que la lluvia lateral se cuele. La falta de altura de zócalo y de rotura capilar facilita el retorno del agua hacia el hueco. Una revisión del perímetro y del soporte detecta el punto exacto de filtración.
    Si gotea solo cuando llueve o sopla viento lateral, suele ser filtración por el encuentro o por una fisura. La condensación aparece con frío, al amanecer, con empañado en la cara interior de la cúpula y gotas que corren hacia el marco. Ventilar y reducir humedad interior disminuye la condensación, pero no la filtración. Las manchas con aureolas en el perímetro indican entrada por remate; chorreos puntuales desde tornillos pueden delatar fisuras. Un técnico confirmará con inspección de remates, solapes y signos de puente térmico.
    Depende del uso, tamaño y exposición. El policarbonato compacto ofrece alta resistencia al impacto y buena transmisión de luz; el alveolar mejora el aislamiento pero envejece antes. El metacrilato es claro y económico, aunque más sensible a rayos UV y dilataciones. El vidrio laminado aporta durabilidad, seguridad y mejor comportamiento frente a condensación si se combina con marcos térmicos, pero pesa más. Elegimos material y espesor según cubierta, acceso y exigencia de mantenimiento.
    Si el marco, el zócalo y el remate perimetral están en buen estado, se puede sustituir solo la cúpula. Es habitual en policarbonato o metacrilato envejecidos, cuando la base está firme y estanca. En ese caso se montan juntas nuevas, se ajusta la tornillería y se revisa el sellado perimetral. Si hay deformaciones del marco, corrosión de anclajes o encuentro deficiente, conviene el cambio completo. El diagnóstico previo define qué opción es más segura y duradera.
    Un ajuste de sellado o reparación de perímetro suele resolverse en una jornada. La sustitución de cúpula con ajuste de juntas y tornillería puede requerir entre medio día y un día, según acceso. Un cambio completo con nuevos remates e impermeabilización del encuentro suele llevar de uno a dos días de trabajo. Si hay que sanear soportes o recrecer zócalos, puede alargarse. Los plazos se confirman en el presupuesto por escrito.
    Sí, entregamos garantía por escrito vinculada al tipo de intervención. En sellados o ajustes puntuales, la garantía es de 2 años. En sustituciones parciales y encuentros impermeabilizados con sistema, la garantía es de 5 años. En cambios completos con replanteo de perímetro y materiales compatibles, puede alcanzar 10 años. Todo queda especificado en el presupuesto y en el parte de fin de obra.
    Sí, intervenimos tanto en cubiertas planas como en tejados inclinados. En planas, cuidamos zócalos y solapes con lámina SBS o EPDM y la rotura capilar. En inclinadas, el encuentro se resuelve con remates metálicos y piezas adaptadas a teja o panel. La claraboya practicable requiere especial atención a bisagras y cierres para que asiente bien. Adaptamos el sistema a cada soporte y pendiente.
    Sí, siempre que el soporte admita el hueco, la pendiente permita resolver el encuentro y exista acceso seguro. Se define zócalo, remates y solapes para cumplir estanqueidad y evacuar correctamente. Se elige material translúcido compatible, dimensionado al uso y a la luz deseada. El diseño debe respetar el CTE DB-HS1 y considerar cargas de viento y nieve. Una revisión previa permite proponer la solución más adecuada y segura.
    Depende del material, la exposición y el mantenimiento. Un policarbonato alveolar puede durar 10–15 años; el compacto, 12–20; el metacrilato, 8–12; y un vidrio laminado, más de 20 con buen remate. Las heladas, el sol y la falta de mantenimiento acortan esos plazos. Un encuentro bien impermeabilizado y sin puentes térmicos alarga la vida útil. Las revisiones periódicas ayudan a mantener prestaciones y estanqueidad.
    Sí, cubrimos todo el término, incluyendo pedanías y áreas rurales cercanas. Realizamos revisión técnica gratuita y entregamos presupuesto por escrito. También atendemos comunidades, empresas y equipamientos, además de viviendas unifamiliares. Coordinamos visitas en plazos cortos, ajustándonos a accesos y horarios. Además, damos cobertura al resto de la provincia de Burgos.

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    Diagnóstico y presupuesto sin compromiso

    El formulario activa la revisión gratuita en Burgos Capital. Un técnico contacta para concretar día y hora de visita y acceso a cubierta. La visita evalúa la claraboya y no obliga a contratar ningún trabajo. Si el presupuesto no encaja, no hay nada que pagar y quedará documentado el diagnóstico.

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