Claraboyas en Medina de Pomar

Qué revisamos antes de reparar o sustituir

Nunca proponemos cambiar una claraboya sin revisar antes remates, perímetro, impermeabilización del encuentro, apertura y el estado del material translúcido. En muchas ocasiones el fallo está en el encuentro con la cubierta y no en la cúpula o el marco. Otras veces, por edad, fisuras o deformación, sí conviene la sustitución parcial o completa. Tras la inspección, entregamos diagnóstico y presupuesto por escrito, claros y con garantía.

Cuándo reparar o cambiar una claraboya en Medina de Pomar

Las señales de que una claraboya o su perímetro están fallando suelen ser muy claras. Aparecen manchas en el techo alrededor del hueco del lucernario, el gotero se activa con lluvia o viento lateral, y se nota entrada de aire frío bajo la cúpula translúcida. El sellado perimetral se ve cuarteado, con grietas o retracciones, y los remates perimetrales muestran deformaciones o levantamientos en los solapes. En claraboyas practicables, la apertura deja de cerrar bien y se observa holgura en la tornillería o en la junta del marco. A veces el agua se cuela por el encuentro con la cubierta, no por la cúpula. También es frecuente la pérdida de transparencia del policarbonato o metacrilato.

Un problema puntual de sellado o remate suele localizarse en el encuentro con la cubierta: juntas resecas, un remate metálico levantado, un solape mal ejecutado o una membrana bituminosa fisurada. En estos casos, una reparación de sellado elástico con poliuretano, refuerzo con lámina SBS o parcheo de EPDM puede ser suficiente. Sin embargo, cuando la claraboya está agotada por edad, aparecen fisuras en la cúpula, deformación del zócalo, condensación interior persistente pese a ventilar, o mal funcionamiento general de la apertura, conviene pensar en sustitución. Si la pérdida de transparencia del material translúcido es severa, el policarbonato está craquelado o el metacrilato fisurado, el cambio suele ser lo más sensato.

El clima continental con heladas frecuentes entre noviembre y marzo provoca dilataciones y contracciones que castigan las uniones de una claraboya. La lluvia lateral de otoño e invierno empuja el agua contra el remate perimetral, y si hay un hueco en el sellado perimetral, aparecen filtraciones de agua. Las heladas endurecen y resecan juntas, tornillería y gomas, y aceleran el envejecimiento del policarbonato y del metacrilato. En días fríos, el puente térmico favorece la condensación interior si no está bien aislado el encuentro con la cubierta. Es habitual ver membrana bituminosa con microfisuras, solapes abiertos o remates que se levantan por los cambios térmicos típicos de la zona.

Los problemas se repiten en viviendas con tejado inclinado donde la claraboya se montó sin un buen remate contra teja o pizarra, y en terrazas y cubiertas planas antiguas con lucernarios sobre pretil o zócalo. En comunidades, muchas claraboyas practicables de escaleras presentan juntas deterioradas y cúpulas amarilleadas. En naves industriales es frecuente el policarbonato alveolar envejecido, tornillería degradada y remates mal sellados sobre chapa. También vemos cubiertas planas con impermeabilizaciones viejas donde el encuentro de la claraboya con la membrana bituminosa no está bien resuelto. Si hay EPDM, los encuentros mal adheridos o sin banda perimetral provocan entrada de agua por el perímetro y humedades en techo.

¿Reparar, cambiar una parte o sustituir completa?

No todas las claraboyas con problemas necesitan la misma intervención. A veces el fallo está en el sellado del perímetro, otras en la cúpula o en el cierre, y en algunos casos ya compensa montar una claraboya nueva con un encuentro mejor resuelto.

Ahora

El problema puede estar localizado en el sellado perimetral, un remate o un ajuste de apertura. No se aprecian daños extendidos en el soporte ni en la impermeabilización general. Las manchas en el techo son incipientes y el material translúcido mantiene sus propiedades. Una intervención contenida puede cortar la vía de agua o la entrada de aire a tiempo.

  • Problema localizado.
  • La pieza principal aún puede aprovecharse.
  • Intervención más contenida y rápida.

1 mes sin actuar

La humedad comienza a marcar el perímetro del hueco y se repite el goteo en episodios de lluvia. El sellado envejecido se abre más por dilataciones y heladas. Los acabados interiores muestran manchas y desconchados, y la cúpula puede empañarse por condensación. El remate perimetral empieza a deformarse y pierde solape efectivo.

  • El perímetro empieza a degradarse más.
  • Se repite la entrada de agua o la condensación.
  • Puede dejar de bastar un simple ajuste.

3 meses sin actuar

Los remates presentan levantamientos y microfisuras mayores, facilitando filtraciones de agua continuas. Aparecen manchas extendidas, posible moho y olores por humedad persistente. La pérdida térmica aumenta por entrada de aire frío y puente térmico. La tornillería y las juntas se degradan, complicando una reparación sencilla.

  • Mayor deterioro en remates y acabados.
  • Más riesgo de moho y pérdida térmica.
  • La reparación ya suele ser más amplia.

6 meses o más

El daño se extiende al soporte, al zócalo y a la impermeabilización del encuentro. Los acabados interiores requieren reposición y el aislamiento puede haberse humedecido. La cúpula y el marco sufren fatiga, aumentando la probabilidad de sustitución completa. La intervención necesaria es más amplia y el presupuesto final crece respecto a una actuación temprana.

  • Daño extendido en el encuentro o en la pieza.
  • Más probabilidad de sustitución completa.
  • Mayor coste y alcance de la intervención.

Diagnóstico de filtración y condensación

La filtración real suele aparecer asociada a lluvia o viento y deja huella en el perímetro del hueco; gotea durante el episodio y se corta cuando cesa. La condensación interior, en cambio, aumenta con frío exterior y aire caliente interior, incluso sin lluvia, y puede gotear por la cara interior de la cúpula. Si al ventilar el espacio la humedad disminuye y el goteo para, orienta a condensación. Las marcas difusas alrededor del marco sin rastro de lavado de agua suelen ser de vapor. Un cerco mojado en puntos específicos, manchas con “chorreado” y movimientos con lluvia lateral apuntan a filtraciones en el encuentro o en un remate perimetral.

En la visita se revisa la cúpula translúcida y su material (policarbonato, metacrilato o vidrio laminado), el marco y la apertura si es claraboya practicable. Se inspeccionan remates perimetrales, zócalo o pretil, solapes y el sellado perimetral. Se comprueba la impermeabilización del encuentro con membrana bituminosa o EPDM, el estado de la lámina SBS, y la compatibilidad entre materiales. También se verifica tornillería, juntas, apoyos, y signos de puente térmico o falta de aislamiento. Por dentro se observan manchas en el techo, corrientes de aire y condensación interior. Con fotos y mediciones se determina si la anomalía está en la pieza o en la cubierta que la rodea.

Sin ver la claraboya y el soporte no es serio presupuestar. El alcance real depende del estado del encuentro con la cubierta, de la impermeabilización existente, de si hay que rehacer remate perimetral, y de si el problema es filtración, condensación o rotura. Además, cada soporte (hormigón, panel sándwich, chapa, madera) condiciona adhesivos y anclajes compatibles. El CTE DB-HS1 exige resolver estanqueidad y drenaje, y eso implica detalles que solo se confirman in situ. Un precio genérico puede omitir bandas de refuerzo, primarios o saneados necesarios. Por eso el diagnóstico gratuito incluye pruebas sencillas y registro fotográfico antes de plantear la reparación o la sustitución.

El error más común es “sellar por encima” con silicona sin revisar remates ni solapes; ese parche se despega con las primeras dilataciones. También se confunde condensación con gotera y se aplica pintura a las manchas en el techo sin eliminar el puente térmico. Otro fallo es cambiar la claraboya completa cuando el problema estaba en el perímetro o en la impermeabilización del encuentro. O al revés: sustituir solo la cúpula con el zócalo deformado y el marco fatigado. Añadir taladros o tornillos sin criterio abre nuevas vías de agua. Un técnico debe verificar compatibilidades y continuidad de la lámina SBS, EPDM o remates metálicos.

Tipos de intervención

Tipos de claraboya y soluciones

No todos los problemas obligan a cambiar la claraboya completa. A veces el fallo está en el sellado, otras en la cúpula, y en algunos casos conviene sustituir todo el conjunto para recuperar estanqueidad, aislamiento y funcionamiento.

Reparación puntual

Una reparación puntual encaja cuando la cúpula y el cuerpo están sanos y el problema se localiza en el encuentro con la cubierta. Si el sellado perimetral está cuarteado o hay solapes abiertos, se sanea, se aplica sellado elástico de poliuretano y se refuerza con lámina SBS o banda compatible con EPDM, según el sistema existente. También es viable cuando un remate metálico se ha levantado y basta reanclarlo y sellar los puntos singulares. En claraboya practicable, ajustes de herrajes y juntas nuevas suelen resolver entradas de aire. El objetivo es restablecer estanqueidad y continuidad sin sustituir piezas que aún conservan vida útil.

  • Remate perimetral deteriorado.
  • Sellado envejecido o entrada localizada de agua.
  • La pieza principal aún está en condiciones razonables.

Cambiar solo la cúpula

Sustituir solo la cúpula translúcida conviene cuando el marco y el zócalo están firmes y bien alineados, pero el material ha perdido propiedades. Es habitual en policarbonato alveolar amarilleado, metacrilato fisurado por impactos o vidrio laminado con pérdida de sellante perimetral. Se toma medida exacta, se verifica compatibilidad de fijaciones y se reemplaza el cuerpo translúcido asegurando el cierre y la junta. Aprovechamos para renovar tornillería y juntas, y revisar la apertura si es practicable. Esta opción no corrige fallos de impermeabilización del encuentro; si el perímetro está mal, hay que tratarlo en paralelo para evitar que reaparezcan las filtraciones de agua.

  • Fisura, amarilleo o pérdida de transparencia.
  • La base o el perímetro aún pueden aprovecharse.
  • Útil cuando el problema está en el cuerpo translúcido.

Sustitución completa

La sustitución completa es recomendable cuando la claraboya está deformada, la apertura no cierra, el zócalo está agrietado o existe condensación interior persistente por puente térmico. También cuando el hueco es inadecuado o hay incompatibilidades entre materiales que impiden un remate fiable. En estos casos se desmonta todo, se prepara el soporte y se monta una claraboya nueva con remate perimetral bien resuelto e impermeabilización de claraboya acorde al sistema (lámina SBS o EPDM). Se mejora aislamiento, ventilación si se requiere, y drenajes. Esta intervención permite ofrecer garantías más largas al eliminar el punto débil y rehacer el encuentro con criterios actuales del CTE.

  • Fallo general del conjunto.
  • Problemas repetidos de cierre, estanqueidad o condensación.
  • Mejora de aislamiento, remates y vida útil.

Materiales y tipos

La claraboya fija es estanca y aporta luz sin ventilación; la claraboya practicable permite abrir para evacuar aire o humo, pero requiere ajuste periódico de juntas. En materiales, el policarbonato compacto resiste impactos y tiene buen peso; el alveolar es ligero y económico, pero envejece antes. El metacrilato ofrece gran transparencia pero es más sensible a fisuras por dilatación. El vidrio laminado da mayor durabilidad, seguridad y estabilidad térmica, con mejor control de condensación si el encuentro está bien aislado. La elección depende del uso del espacio, la pendiente de la cubierta, el acceso y la exposición al clima, además del presupuesto disponible.

  • Claraboya fija o practicable.
  • Policarbonato, metacrilato o vidrio laminado.
  • Elección según uso, cubierta y exigencia térmica.

Precios de claraboyas

El precio depende del tipo de claraboya (fija o practicable), tamaño y forma, del acceso a cubierta y del estado del perímetro. Si hay que sanear soporte, rehacer remates metálicos, reimpermeabilizar con lámina SBS o membrana EPDM o sustituir solo la cúpula, el coste varía. Influye si el encuentro está en teja, pizarra, chapa o cubierta plana con membrana bituminosa. También pesa la dificultad de izado y seguridad, y si hay que coordinar con comunidad o empresa. Reparación puntual, sustitución parcial o cambio completo tienen tiempos y materiales distintos, y eso afecta a la mano de obra y a las garantías ofrecidas.

Reparar un sellado perimetral o un remate concreto suele ser la opción más económica, especialmente si el soporte está firme y el alcance es reducido. Sustituir solo la cúpula añade coste por suministro del material translúcido y ajustes de fijación, pero mantiene el marco. Cambiar toda la claraboya implica mano de obra superior, remates nuevos y, casi siempre, una impermeabilización completa del encuentro. Cuando hay que elevar un zócalo, adaptar el hueco o mejorar aislamiento, el presupuesto sube. A cambio, la durabilidad y la garantía aumentan, lo que en muchos casos compensa frente a mantener un sistema envejecido que da problemas recurrentes.

Los presupuestos demasiado baratos suelen omitir partidas clave: saneado del soporte, imprimaciones, bandas perimetrales, remates y pruebas de estanqueidad. También evitan sustituir tornillería o juntas, o no contemplan la compatibilidad entre SBS y EPDM, que es crítica para que el sellado dure. Si no se incluye remate perimetral ni impermeabilización del encuentro, el “arreglo” se limita a un cordón de sellador que fallará con las primeras heladas. Otro indicio es no prever seguridad ni acceso, imprescindibles en cubierta. Un precio serio detalla materiales por marca o sistema, espesores, y tiempos de curado, y explica por qué se opta por una técnica u otra.

En un presupuesto deben aparecer: alcance (reparación, sustitución parcial o completa), materiales previstos (sellador de poliuretano, lámina SBS, EPDM, remates metálicos), y descripción del encuentro con la cubierta. También plazos, medios auxiliares y gestión de residuos. La garantía por escrito debe indicarse con claridad: 2 años en sellados o ajustes puntuales, 5 años en encuentros impermeabilizados o sustituciones parciales, y hasta 10 años en soluciones completas según sistema. Señales de poca definición: frases genéricas, ausencia de mediciones, sin fotos del estado actual o sin detallar remates. Un buen documento permite comparar y reduce imprevistos durante la obra.

En Medina de Pomar, el precio depende del tipo de claraboya, del acceso, del estado del perímetro y del alcance real de la intervención. La siguiente tabla muestra rangos orientativos para ayudarte a situarte.

TrabajoPrecio desde
Reparación de sellado o remateDesde 180 €
Cambio de cúpula o pieza translúcidaDesde 250 €
Sustitución completa de claraboyaDesde 450 €
Nueva instalación de claraboyaDesde 650 €
Revisión técnica y diagnósticoGratuito

La revisión técnica es gratuita y el presupuesto se entrega por escrito antes de comenzar cualquier trabajo en Medina de Pomar.

Estimador

Calcula el coste aproximado de intervenir en una claraboya

Este estimador orienta un coste según tamaño, tipo de intervención, estado del perímetro y dificultad de acceso. El precio definitivo se determina tras la revisión gratuita y el diagnóstico en cubierta.

Coste estimado en Medina de Pomar
Orientativo · El precio definitivo requiere revisión
Solicitar presupuesto

Durabilidad y mantenimiento

Una claraboya bien instalada puede durar muchos años si el encuentro está correctamente resuelto. En policarbonato compacto, es razonable esperar entre 15 y 20 años; el alveolar suele durar menos. El metacrilato mantiene gran transparencia durante 10‑15 años si no sufre golpes ni dilataciones excesivas. El vidrio laminado ofrece mayor longevidad y estabilidad, especialmente cuando el marco y el zócalo están aislados para evitar condensación. La vida útil también depende de la orientación, la exposición a heladas y radiación UV, y del mantenimiento básico: revisión de juntas, limpieza de canales y ajuste de herrajes en claraboya practicable cuando corresponda.

Acortan la vida útil los rayos UV, las heladas repetidas que cuartean el sellado perimetral, y las juntas resecas que pierden elasticidad. Remates deficientes, falta de solape y terminaciones sin banda perimetral exponen el encuentro a filtraciones de agua. La condensación interior sostenida degrada tornillería y marcos y mancha el techo. Golpes por caída de objetos o pisadas fuera de zona transitable dañan cúpulas de metacrilato o policarbonato. También influyen vibraciones, anclajes inadecuados y ausencia de mantenimiento, que provocan holguras en claraboya practicable y permiten entrada de aire frío. Los cambios térmicos intensos aceleran la fatiga del material translúcido y del zócalo.

Una garantía seria cubre la estanqueidad del encuentro con la cubierta, el comportamiento del sellado perimetral y el ajuste de la apertura si es practicable. Debe indicar plazos realistas acordes al sistema instalado: 2 años en sellados o ajustes, 5 años en sustituciones parciales o impermeabilizaciones de perímetro, y hasta 10 años en soluciones completas bien documentadas. También incluir mantenimiento básico recomendado y condiciones de uso. Es importante especificar materiales y marcas de láminas bituminosas SBS, membranas EPDM y remates metálicos empleados. ReparacionTejadosBurgos.com entrega la garantía por escrito junto con las fotos de antes y después, para un registro claro y trazable.

El mantenimiento mínimo consiste en revisar juntas y sellados una vez al año, limpiar la cúpula y los canales de desagüe y verificar que no hay obstrucciones. En claraboya practicable, conviene lubricar herrajes, ajustar cierres y comprobar que la junta asienta. Si se detecta condensación interior, hay que mejorar ventilación y, si procede, aislar el perímetro para cortar el puente térmico. También es recomendable inspeccionar remates perimetrales tras temporales de lluvia lateral o heladas. Una revisión periódica evita filtraciones de agua incipientes y alarga la vida útil del lucernario, especialmente en cubiertas planas con membrana bituminosa o EPDM.

Como trabajamos

Proceso de trabajo con claraboyas en Burgos

Paso 01
Revisión técnica en Medina de Pomar
El técnico inspecciona la claraboya, su material y estado de la cúpula translúcida. Revisa perímetro, remates, zócalo o pretil y la continuidad de la impermeabilización. Analiza manchas, posibles vías de agua y signos de condensación interior o puente térmico. Toma fotos, medidas y anota compatibilidades entre lámina SBS, EPDM y remates metálicos. Con ello define si el problema está en la pieza o en el encuentro con la cubierta.
Paso 02
Diagnóstico del problema
Se diferencia si hay filtración por remates o solapes, condensación interior por falta de aislamiento o ventilación, o fisura del cuerpo translúcido. También se detecta fallo de apertura en claraboya practicable (herrajes, cierres, junta). Se evalúa la deformación del zócalo o del marco y la pérdida de transparencia. Se comprueba el sellado perimetral y la tornillería. Con todo, se define si procede reparación puntual, sustitución parcial o cambio completo.
Paso 03
Presupuesto por escrito
Incluye el alcance exacto: reparar, sustituir la cúpula o cambiar la claraboya completa. Detalla materiales (sellador de poliuretano, lámina SBS, EPDM, remates metálicos) y cómo se resuelve el encuentro con la cubierta. Indica plazos, medios auxiliares y condiciones de seguridad. Expone la garantía aplicable según el tipo de intervención. Acompaña fotos del estado actual para que el propietario entienda cada partida.
Paso 04
Preparación y reparación
Se protege el entorno y se prepara el soporte retirando sellados degradados. Se sanea el encuentro, se corrigen pendientes y se limpia para asegurar adherencia. Se ejecutan remates o sellados nuevos con sistemas compatibles (SBS o EPDM) y selladores elásticos. Se refuerzan puntos singulares y se sustituyen tornillerías y juntas deterioradas. Se verifica la continuidad de la impermeabilización y la correcta ventilación si aplica.
Paso 05
Sustitución o montaje
Si procede, se desmonta la antigua claraboya, se ajusta el hueco y se instala la nueva pieza o la cúpula sustituta. Se garantiza la estanqueidad del perímetro con remate perimetral adecuado y solapes correctos. Se comprueba compatibilidad de fijaciones y ausencia de puentes térmicos. En claraboya practicable, se regula apertura y cierre para asegurar apoyo homogéneo de la junta. Se limpia la zona y se retiran residuos para su gestión.
Paso 06
Revisión final y garantía
Se testean cierres, estanqueidad y evacuación de agua alrededor del encuentro. Se revisan remates, sellados y anclajes, y se dejan registradas fotos del resultado. Se explican pautas básicas de mantenimiento y ventilación para evitar condensación interior. Se entrega la garantía por escrito con los plazos correspondientes a la intervención realizada. Cualquier observación pendiente se comunica antes de dar por terminada la obra.

Preguntas frecuentes sobre claraboyas en Burgos

El coste varía según si se trata de un sellado puntual, una reparación de remate perimetral, la sustitución solo de la cúpula o el cambio completo de la claraboya. Influyen tamaño, acceso, estado del soporte y necesidad de impermeabilizar el encuentro con lámina SBS o EPDM. Una actuación localizada suele ser más económica que rehacer perímetro o sustituir la pieza completa. Las garantías también condicionan el precio final, al igual que los materiales elegidos. El importe definitivo se determina tras la revisión gratuita y el diagnóstico en cubierta.
Si falla el perímetro, el sellado o un remate, normalmente es reparable sin cambiar toda la pieza. Cuando la apertura de una claraboya practicable no cierra por deformación del marco, o el zócalo está agrietado, suele convenir sustituir. Si la cúpula presenta fisuras, craquelado severo o pérdida notable de transparencia, es razonable cambiar la parte translúcida o la unidad completa. Si la condensación interior persiste pese a ventilar, puede requerirse mejorar aislamiento y rehacer el encuentro. Un técnico debe evaluar in situ para diferenciar entre reparación puntual, sustitución parcial o cambio total.
La entrada de agua suele deberse a remates mal resueltos, juntas envejecidas o sellado perimetral cuarteado que pierde elasticidad. También a fisuras en la cúpula de policarbonato o metacrilato, o a un mal encuentro con la cubierta que no respeta solapes. En cubiertas planas, la membrana bituminosa con microfisuras o un EPDM mal adherido permiten filtración por el perímetro. La tornillería degradada y holguras en claraboya practicable abren vías de agua y de aire frío. Un diagnóstico en altura identifica el punto exacto para reparar o proponer sustitución.
Si el goteo aparece con lluvia o viento y cesa tras el episodio, suele ser filtración. Si ocurre en días fríos sin lluvia y mejora al ventilar, es probable condensación interior por puente térmico o falta de ventilación. Las manchas con “chorreado” o lavado apuntan a entrada de agua; las difusas y uniformes, a vapor. Tocar el marco frío y observar empañamiento en la cara interior de la cúpula ayuda a identificar condensación. Un técnico confirmará con inspección del encuentro, juntas y aislamiento perimetral.
Depende del uso, la exposición y el presupuesto. El policarbonato compacto ofrece buena resistencia a impactos; el alveolar es más ligero y económico, pero envejece antes. El metacrilato destaca por su transparencia, aunque es más sensible a fisuras por dilatación. El vidrio laminado aporta durabilidad, seguridad y mejor comportamiento térmico, especialmente con un encuentro bien aislado. La elección también depende de si se necesita una claraboya fija o practicable para ventilar.
Se puede cambiar solo la cúpula si el marco y el zócalo están en buen estado y alineados. Es una solución habitual cuando el policarbonato está amarilleado o el metacrilato fisurado, pero la base está sana. Si hay deformación del zócalo, marcos fatigados o problemas de estanqueidad en el perímetro, conviene actuar también sobre el encuentro. Cambiar solo la cúpula no corrige una impermeabilización deficiente alrededor. La decisión se toma tras medir, comprobar fijaciones y revisar el estado del perímetro.
Un ajuste o un sellado puntual puede resolverse en pocas horas, según acceso y climatología. Reparar un remate perimetral o reimpermeabilizar el encuentro suele requerir una jornada. Sustituir solo la cúpula normalmente se ejecuta en el día, incluyendo ajustes y pruebas. Un cambio completo de claraboya, con preparación de soporte y remates nuevos, puede llevar entre uno y dos días efectivos. Los plazos se confirman en el presupuesto, teniendo en cuenta tiempos de curado de los materiales.
Sí, siempre entregamos garantía por escrito ajustada al tipo de intervención. En sellados o ajustes puntuales, 2 años es lo habitual. En sustituciones parciales o encuentros impermeabilizados, 5 años. En soluciones completas, según sistema y materiales, podemos llegar hasta 10 años. La garantía detalla alcance, mantenimiento recomendado y cualquier condición específica.
Sí, intervenimos en ambos tipos. En tejado inclinado el encuentro exige remates específicos sobre teja o pizarra y correcta evacuación. En cubierta plana se trabaja con lámina SBS o EPDM, definiendo solapes, puntos singulares y pendientes. Adaptamos remates metálicos y sellados a cada soporte (hormigón, chapa, madera o panel sándwich). El objetivo es asegurar continuidad de la impermeabilización y estanqueidad del perímetro.
Sí, siempre que el soporte lo permita y se pueda resolver el encuentro conforme al CTE DB-HS1. Evaluamos pendiente, estructura, evacuación y accesos para un montaje seguro. Se define el hueco, el zócalo o pretil y los remates perimetrales compatibles con la impermeabilización existente. Se selecciona claraboya fija o practicable y el material translúcido más adecuado. Todo se recoge en un presupuesto por escrito con plazos y garantía.
Depende del material, la exposición y el mantenimiento. El policarbonato compacto puede durar 15‑20 años; el alveolar algo menos. El metacrilato mantiene alta transparencia 10‑15 años si no sufre golpes ni tensiones. El vidrio laminado ofrece mayor longevidad, sobre todo con buen aislamiento del perímetro. Un mantenimiento anual y la corrección temprana de sellados alargan notablemente su vida útil.
Sí, cubrimos todo el término municipal, incluidas pedanías y zonas rurales. La revisión técnica es gratuita y coordinamos la visita según acceso y horario. Trabajamos para particulares, comunidades de propietarios, empresas y ayuntamientos de la provincia. El diagnóstico y el presupuesto se entregan por escrito antes de intervenir. Si surge algún imprevisto, se comunica y acuerda antes de ejecutar cambios.

Solicitar revisión gratuita

Diagnóstico y presupuesto sin compromiso

Este formulario activa la revisión gratuita en Medina de Pomar. Un técnico contactará para acordar día, hora y acceso seguro a cubierta. La visita no obliga a contratar ningún trabajo. Si el presupuesto no encaja, no hay nada que pagar y quedará constancia del diagnóstico por escrito.

Solicitar revisión gratuita

Diagnóstico y presupuesto sin compromiso

    💬